Y este corazón, idiota, no entiende de dolor
Y, a cada paso que doy,
Las mariposas intentan volar fallidamente,
La sangre circula interrumpidamente,
Pero fría, esperando una seca respuesta.
Con el teléfono agarrado, dormitando,
No sé cuántas horas han pasado,
No sé que me esta ocurriendo,
O lo sé demasiado.
Y tengo miedo a verte de nuevo,
Y tengo miedo de los besos
Y de las mentiras que quizá haya tragado
Dime que no, por favor,
Pero no dejes dubitativa esta sensación,
De angustia, caminos angostos hasta dios sabe qué.
Desesperada de tener que volverme a chocar
Contra aplausos y jubilosos jóvenes
Que aplauden a una desdichada por ser interesante,
Y que un rayo de tinta me mate.
Y este corazón, imbécil, de vagabundo trabaja,
La piel ahora es de gallina, salida interrumpida,
¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién?
Ni una brizna de viento en este lujoso apartamento,
Sucio y agarrotado llamado alma, merezco
Una respuesta al menos, creo
Y yo no te olvidaré, creo que ni lo he intentado
Y yo buscaré recuerdos dolorosos para borrarte de mi mente,
Pero oh, masoca traición. Que de edad no entiendes
Y me mientes.
No creo que te olvide.
Etiquetas: Poesía