Las luces. La noche, pero, sobre todas esas cosas está mi preciada lluvia.
La que me acompaña y la que me guía, la que llena de pinceladas mi vida.
La que rompe la monotonía y la que me roba las ideas. La melancolía.
Lo malo esque el maldito sol tiene la suficiente como para salir de nuevo brillando con más fuerza. Y si no quiero, ¿qué pasaría entonces? No soy perfecta. Pero la perfección no existe. Nadie se acerca a ella. De nada un mundo un mundo de nada.
Y guardo una y otra vez las mariposas y mi corazón tiembla violentamente. Se apodera el miedo...
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